Foto tocando en Zanzibar

Hace unos días publiqué dos posts en instagram con vídeos y fotos de mi experiencia en Kenia y Zanzibar con el saxo. Ya cuando viajé subí instories y otros relatos sobre mi viaje, pero no me había centrado en el papel que tuvo que decidiera viajar con mi saxofón a cuestas, y lo que implica moverse cno la música por el mundo. Ese viaje se lo debo a mi amigo Katana, con quien me habréis visto tocar si me seguís en redes. El me invitó a su casa, a su tierra, el me abrió a sus gentes y a su familia. Asante sana, Kaka. (Swahili)

Os dejo aquí los dos enlaces de esos vídeos, el primero sobre unos días compartiendo en la calle, y el segundo sobre 3 días muy distintos tocando con DJs, percussionistas, y productores de música en un estudio. 

Nada fue planeado, bueno, sabía que era probable que en algún momento sacaría el saxo a la calle, pero no esperaba que sucediera todo lo que sucedió. En la calle conocí músicos, personas curiosas, y muchas caras de sorpresa… La verdad es que no abundan los músicos en la calle. Pero cuando estás en un sitio, pasan cosas en el sitio, y más si alteras todo el espacio sonoro de este. No pasas desapercibido y es bonito modificar el trayecto de cualquier otro ser que pase por allí. De ello me llevo bonitos recuerdos de cuando estuve en Zanzibar, durante el festival Sauti Za Busara que compartí con otro amigo, Ran.

En cuanto a los conciertos, fueron diversos. Entre otros, conocí a Alai, apodado Alai K Discowumbi, un productor keniano que vive en Berlín y el cual me invitó a tocar con el en el festival de Watamu llamado Kaleidoscope. Allí prendimos fuego a la gente añadiendo percusión y saxo life a los temazos de Alai. De estos encuentros también salieron un bonito concierto en una sala de Nairobi, Alloy, esta vez junto a los platos de Rexstax, un DJ alemán y amigo mío desde entonces. Siguiendo la costa en Kenia, pude encontrarme con un proyecto muy especial que se llama Beneath the Baobabs, donde se ha construído un estudio muy especial y en el que, junto a Karim, pude disfrutar de unas buenas sesiones escuchando, grabando y compartiendo música. Creo que se disfruta más en los vídeos, pero aquí os he dejado toda la experiencia. 

Viajar es bonito. 
Para viajar, compartir es esencial. 
Viajar y compartir música es un regalo para las almas. 

¡Hasta el próximo post!

Saxofonista y Compositor
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